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El taller que confecciona "con emoción" los futuros vitrales de Notre Dame

Published on Julho 26, 2026 at 09:09

La ministra de Cultura de Francia, Catherine Pegard (2ª por la derecha), observa los trabajos de los nuevos vitrales de Notre Dame en el taller Simon-Marq de Reims, el 23 de julio de 2026 — Francois LO PRESTI / AFP
Una trabajadora del taller Simon-Marq confecciona los nuevos vitrales de la catedral Notre Dame de París, el 23 de julio de 2026 en Reims — Francois LO PRESTI / AFP
Trabajadores del taller Simon-Marq confeccionan los nuevos vitrales de la catedral Notre Dame de París, el 23 de julio de 2026 en Reims — Francois LO PRESTI / AFP
La ministra de Cultura de Francia, Catherine Pegard (2ª por la derecha), observa los trabajos de los nuevos vitrales de Notre Dame en el taller Simon-Marq de Reims, el 23 de julio de 2026 — Francois LO PRESTI / AFP

En Reims, al noreste de París, los maestros vidrieros del taller multicentenario Simon-Marq están en plena faena: fabrican con "emoción" los futuros vitrales contemporáneos de la catedral de Notre Dame, siete años después del incendio que amenazó el emblemático templo.

El proyecto forma parte de la reconstrucción de la iglesia, pero ha generado polémica porque precisamente los vitrales sustituidos no fueron dañados por las llamas y algunos defensores del patrimonio denuncian la pertinencia del reemplazo.

La obra financiada por el Estado sustituirá los vitrales del pasillo sur de la nave, realizados en 1864 bajo la dirección de Eugène Viollet-le-Duc, artífice de la reconstrucción de otros edificios medievales como la abadía del Monte Saint-Michel.

Instalado discretamente desde 2021 bajo la iglesia del Sagrado Corazón de Reims, una maciza estructura de hormigón armado de los años 1950, el taller Simon-Marq debe concluir antes de septiembre los seis vitrales diseñados por la artista Claire Tabouret.

Este taller fundado en 1640 es "la empresa de vitrales más antigua del mundo", destacó su presidente, Pierre-Emmanuel Taittinger.

A lo largo de los siglos, sus maestros vidrieros han trabajado, entre otras cosas, en la fabricación de vitrales del artista Marc Chagall y la restauración de los de la catedral de Reims después de la Primera Guerra Mundial.

Sobre sus largas mesas luminosas, un rompecabezas de vidrios de colores intensos, que van del celeste al azul profundo, contrasta con la austeridad del lugar: paredes blancas, techos negros y luces amaril

las.

Los vidrieros, protegidos con mascarillas, guantes y monos integrales de un blanco impecable, disponen de una "paleta de colores única", con más de 1.100 tonos.

Las jefas del taller, Anne-Catherine Perreau y Céline Bachelot, orquestan un proyecto de tal envergadura que solo se ve "una vez cada dos siglos", sostiene esta última, quien llegó a Simon-Marq para trabajar en estos vitrales, cuya fabricación tomará cerca de un año.

"Notre Dame es parte de mi vocación" de artista vidriera, cuenta Bachelot.

Perreau reconoce que esta misión es "única" por "la emoción" que proporciona a los artesanos que participan en ella.

Unos 15 vidrieros trabajan actualmente en este taller, que estuvo en liquidación judicial en 2019 antes de ser retomado por dos empresarios de Reims, Taittinger y Philippe Varin, asociados con descendientes del fundador del taller.

Durante esta visita a finales de julio, todos estaban trabajando en los futuros vitrales de Notre Dame.

"Utilizamos los mismos procesos y materiales que en la Edad Media" que, asociados a técnicas más recientes, representan "una innovación en sí misma", destaca Bachelot.

El taller utiliza el colado, que consiste en fundir fragmentos de vidrio en un molde, dándole un grosor de bajorrelieve.

El ruido de fondo del taller expresa las diferentes etapas del trabajo en vidrio, golpeado cuidadosamente con un pequeño martillo, tallado con un cortavidrio y luego separado con una pinza.

Al avanzar entre las piezas, se pueden vislumbrar los futuros vitrales.

Aquí, una red -parte superior de un vitral- va tomando forma bajo los dedos de dos vidrieros que colocan sus piezas; allí, dos rostros recién pintados esperan ser ensamblados.

Si bien cada vitral es único, juntos forman "una historia, un camino", apunta Perreau, para quien la obra representa un trabajo "muy complejo" a "escala monumental".

A cada etapa, las dos jefas del taller deben garantizar la coherencia de la obra. "Si modificamos un pequeño detalle en un vitral, lo repetimos en las otras", asegura Perreau.

Para Claire Tabouret, quien concibió las vidrieras, "ha habido como un relevo, aunque yo sigo obviamente muy implicada".

La pintora pasa regularmente por el taller para ver los avances de la obra y mantiene intercambios fluidos con las dos jefas del taller.

El proyecto está avanzado al 70%, a ritmo para que los vitrales puedan ser presentados al público en diciembre como estaba previsto.

Sobre la controversia por la sustitución de unas piezas que no resultaron dañadas en el incendio, Bachelot, una de las jefas del taller, argumenta que los nuevos vitrales buscan la justicia y la belleza.

Y Tabouret añade: "estamos al servicio de la catedral".

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