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El modelo Bukele seduce también en Brasil de cara a las presidenciales

Published on September 16, 2026 at 15:29

Agentes de la policía militar patrullan la playa de Ipanema, en Rio de Janeiro, el 2 de septiembre de 2026 — MAURO PIMENTEL / AFP
El candidato a diputado federal William Correia posa para una foto durante una entrevista con la AFP en el paseo de la playa de Copacabana, en Rio de Janeiro, el 3 de septiembre de 2026 — Pablo PORCIUNCULA / AFP
Agentes de la policía militar patrullan la playa de Arpoador, Rio de Janeiro, el 2 de septiembre de 2026 — MAURO PIMENTEL / AFP
Sonia Bonfim Vicente posa para una fotografía durante una entrevista con AFP en el parque de Madureira, Rio de Janeiro, el 5 de septiembre de 2026 — Ivan PISARENKO / AFP
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, saluda durante un evento con estudiantes en el estadio Jorge "El Mágico" González en San Salvador el 23 de agosto de 2026 — MARVIN RECINOS / AFP
Agentes de la policía militar patrullan la playa de Ipanema, en Rio de Janeiro, el 2 de septiembre de 2026 — MAURO PIMENTEL / AFP

Harto de presenciar asaltos en Copacabana, William Correia creó un grupo de voluntarios para patrullar las calles de Rio de Janeiro y denunciar robos en redes sociales. Sueña con que Brasil copie el modelo del presidente salvadoreño Nayib Bukele contra el crimen.

La inseguridad es la principal preocupación de los brasileños. El candidato derechista Flávio Bolsonaro busca capitalizar ese miedo en las elecciones de octubre con la promesa de importar la fórmula de Bukele.

"Quisiera ver aquí lo que pasa en El Salvador para que los delincuentes sufran un golpe de realidad", dice a la AFP Correia, profesor de artes marciales de 39 años y hoy candidato a diputado federal por un partido de centroderecha.

El modelo Bukele, que logró reducir la violencia bajo un controvertido estado de excepción, fue bandera de campaña de derechistas en la región como Daniel Noboa en Ecuador, Abelardo de la Espriella en Colombia o Keiko Fujimori en Perú.

En Brasil, facciones criminales como el Comando Vermelho y el Primeiro Comando da Capital imponen su ley a millones de habitantes de las favelas, mientras la delincuencia común azota con robos y asaltos.

Un 88% de los brasileños quiere penas más severas para los criminales y 79% respalda bajar la edad de imputabilidad penal, según sondeos recientes.

Bukele bajó la violencia de las pandillas con encarcelamientos masivos en El Salvador, pero organismos de derechos humanos denuncian detenciones arbitrarias, torturas y muertes bajo custodia.

Hoy, Bukele es el líder más popular de América Latina, según una reciente encuesta regional.

Flávio Bolsonaro, hijo del encarcelado expresidente Jair Bolsonaro, considera la experiencia salvadoreña "inspiradora".

Entre otras medidas, promete construir megacárceles de máxima seguridad y declarar "narcoterroristas" al CV y el PCC, como hizo recientemente el gobierno estadounidense de Donald Trump.

"Si me atrapan, difícilmente saldré de prisión", dice a la AFP durante un acto electoral en el estado de Rio, resumiendo la idea que quiere instalar en la cabeza de los criminales.

Otros aspirantes de derecha brasileños invocan también a Bukele en su campaña.

El presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, que busca la reelección y es acusado por sus rivales de ser laxo con el crimen, evita ese lenguaje.

Su apuesta es principalmente la "asfixia financiera": bloquear los bienes y las empresas que las facciones usan para lavar dinero.

Para Correia, a quien la justicia prohibió en mayo organizar las rondas de vigilancia que realizó durante tres años en Copacabana, las violaciones a los derechos humanos son un costo inevitable. 

"Es como el cáncer: la quimioterapia le hace mal al cuerpo, pero surte efecto contra la enfermedad. En esta violencia absurda, necesitamos quimioterapia" contra los criminales, sostiene.

El taxista Wallace Ferreira, de 53 años, dice que "la ley brasileña protege al maleante y no al ciudadano de bien" y que los delincuentes detenidos recuperan rápido la libertad.

Ferreira dejó de trabajar de noche en Rio por temor, después de que un colega fuera asaltado por un pasajero que lo condujo a una emboscada.

Otros alertan de la deriva de una mano dura, cuando la acción policial ya cuesta vidas inocentes, como Sônia Bonfim Vicente.

En 2018, su hija, entonces de 5 años, fue herida de bala en un operativo mientras esperaba un bus en la favela de Chapadão, donde viven.

Tres años después, cuenta, policías dispararon y mataron en otro operativo a su hijo Samuel, de 17 años, y a su esposo, y luego los acusaron de estar armados. Una acusación que ella intenta demostrar que es falsa en un juicio aún en curso.

"Brasil se va a convertir en una carnicería" si aplica el modelo Bukele, dice a la AFP Bonfim, de 41 años.

"Si las fuerzas de seguridad actúan con mayor impunidad, eso solo va a empeorar". "Muchas madres llorarán, muchos hijos morirán", dice esta peluquera que hoy trabaja en una asociación que apoya a otras madres en situaciones similares.

Para el politólogo Robert Muggah, del Instituto Igarapé, especializado en seguridad, el modelo Bukele podría "debilitar las garantías democráticas sin lograr la drástica disminución de la violencia" de El Salvador.

"El panorama criminal en Brasil es más complejo", explica. Mientras las maras salvadoreñas basan su actividad en el control local y la extorsión, el CV y el PCC son más poderosos a nivel territorial y financiero, agrega.

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