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El fuego acecha Burdeos y obliga a evacuar a 325.000 personas en Francia y España

Published on Julio 26, 2026 at 15:15

Árboles ardiendo en Arés, en el municipio de Gironda, en el suroeste de Francia, el 26 de julio de 2026 — ROMAIN PERROCHEAU / AFP
Destrozos causados por un incendio forestal en una piscina en una zona residencial en Le Porge, en Gironda, en el suroeste de Francia, el 25 de julio de 2026 — JULIEN DE ROSA / AFP
Un helicóptero lanza agua para apagar un incendio forestal en San Martín de Valdeiglesias, a unos 70 km al oeste de Madrid, el 26 de julio de 2026 — Cesar MANSO / AFP
Un habitantes examina los estragos causados por el fuego en su casa, tras un devastador incendio forestal en Pelayos de la Presa, a 65 kilómetros al oeste de Madrid, el 26 de julio de 2026 — Oscar DEL POZO / AFP
Incendios que arrasan España y Francia siguen sin control y fuerzan evacuaciones masivas — Cesar MANSO, David Genovés, Florian PLAUCHEUR, Ignacio OLVEIRA / AFP
Árboles ardiendo en Arés, en el municipio de Gironda, en el suroeste de Francia, el 26 de julio de 2026 — ROMAIN PERROCHEAU / AFP

Incendios gigantescos han calcinado decenas de miles de hectáreas y han forzado a evacuar a 325.000 personas en Francia y España, con las llamas ardiendo a apenas 15 km de la periferia de Burdeos.

Las llamas acechan la metrópolis de Burdeos, corazón de la vinícola región de Gironda, y forzaron el cierre de una gran autopista y la interrupción parcial del transporte ferroviario.

Según su alcalde, Thomas Cazenave, el fuego se encuentra a "15 km" de su metrópolis. Aunque por ahora no se contempla una evacuación de sus 270.000 residentes, "estamos preparados para cualquier cosa", afirmó.

En los muelles de la ciudad un humo anaranjado oscurecía el cielo el domingo al amanecer, con un fuerte olor a quemado en las calles.

En Le Porge, entre Burdeos y la acomodada zona turística de Cap Ferret, las imágenes aéreas de AFP mostraban un escenario de desolación, con hileras de casas calcinadas y vehículos carbonizados.

"No queda nada. Todo ha ardido", lamentó Mathieu Plessis el sábado al regresar a ese pueblo.

"Todo eso es mi casa, bueno, era mi casa. No veo nada, veo desolación", describió a la AFP.

Más de 50.000 personas adicionales tuvieron que abandonar sus casas cerca de Burdeos, lo que eleva los evacuados a más de 220.000 únicamente por este fuego que ha afectado 42.000 hectáreas, anunciaron las autoridades este domingo.

Aurore Vigreux, una abogada de 38 años, se ha refugiado en casa de su exmarido con su hija y varios animales: un perro, dos conejos y un gato.

"No es que tenga miedo, estoy consternada al ver que en realidad el fuego avanza y que no hay nada que dé esperanza. Tienes aún vientos, anuncian una ola de calor para la próxima semana, así que va a ser aún peor", declara a la AFP.

Miles de bomberos exhaustos, ayudados por 1.500 militares y 1.200 policías, combaten las columnas de fuego que devoran casi todo a su paso.

"La situación sigue siendo muy desfavorable", afirmó el domingo el ministro del Interior Laurent Nuñez en X.

"Es un fuego que no tiene sentido, no tiene dirección. Es muy difícil de prever", dijo a la AFP Guillaume Millet, del servicio de incendios y socorro de Gironda.

Además de este gigantesco incendio, los bomberos franceses también combaten desde hace días fuegos en las regiones de las Landas (suroeste), el Var (sureste) y en la turística isla de Córcega.

En España los bomberos tampoco dan abasto frente a varios fuegos en los alrededores de Madrid y también en Valencia, en el este, donde una persona murió en un incendio menor.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, advirtió de que quedan "horas complejas" por delante, pero consideró que la noche "ha sido muy positiva".

La humareda invadió el sábado Madrid y este domingo todavía oscurecía las montañas alrededor de San Martín de Valdeiglesias, al oeste, observó un reportero de AFP.

Varios focos en Madrid y en las provincias vecinas de Toledo y Ávila amenazaron con converger en un enorme incendio alrededor de la capital y forzaron la evacuación de unas 60.000 personas.

"Todos tuvieron que salir del pueblo de prisa porque era una situación muy crítica", dijo a AFP Olga Congacha, una vecina del municipio de Robledo de Chavela, evacuada el viernes.

"Me sentí muy nerviosa, con un pánico que no sabía si llorar o qué", explicó la mujer de 50 años, que pudo volver brevemente a su casa cubierta de cenizas el domingo para recoger medicinas.

Pese al tímido optimismo de Sánchez, la situación es de "una gran emergencia", advirtió la secretaria general de Protección Civil, Virginia Barcones, a la televisión pública TVE.

Los incendios en Madrid y sus alrededores cuentan con "un perímetro de 77. 000 hectáreas de 280 kilómetros, un monstruo del que la fortaleza del conjunto del Estado se está defendiendo con uñas y dientes", dijo.

Además, un nuevo foco arde en la provincia valenciana de Castellón, que obligó a evacuar al menos a 15.000 personas.

Los bosques se incendian con mayor facilidad porque la vegetación y los suelos están muy secos desde hace meses, un fenómeno acentuado por olas de calor excepcionales en junio y julio.

El cambio climático, causado principalmente por la combustión continuada del petróleo, del carbón y del gas, agrava la sequía actual, concluyeron climatólogos del grupo World Weather Attribution en un estudio publicado el jueves.

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