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Algunos evacuados vuelven a sus hogares en España mientras las llamas se reavivan en Francia

Published on Julio 28, 2026 at 19:21

Una barca quemada en el Pantano de San Juan por efecto del incendio forestal que asola la zona de Pelayos de la Presa, a unos 65 kilómetros al suroeste de Madrid, el 28 de julio de 2026 — Miguel Riopa / AFP
El incendio al oeste de Burdeos, visto el 28 de julio de 2026 desde la bahía de Arcachon, en Gujan-Mestras, en el suroeste de Francia — Philippe López / AFP
Unas vacas pastan el 28 de julio de 2026 en un campo quemado por un incendio en la localidad española de La Adrada, situada en la provincia de Ávila y a 95 kilómetros al oeste de Madrid — Óscar del Pozo / AFP
Mapa del incendio que se declaró en Saumos, en el suroeste de Francia, y su avance hacia la zona metropolitana de Burdeos — Nalini Lepetit-Chella, Sherine Elsayary, Sylvie Husson, Sherine Elsayary, Sylvie Husson / AFP
Mapa con los focos de incendios activos al oeste de la región de Madrid (España), según los datos de Effis (Sistema europeo de Información sobre Incendios Forestales), al 28 de julio de 2026 a las 03H00 GMT — Guillermo Rivas Pacheco, Sabrina Blanchard, Sherine Elsayary, Guillermo Rivas Pacheco, Sabrina Blanchard / AFP
Una barca quemada en el Pantano de San Juan por efecto del incendio forestal que asola la zona de Pelayos de la Presa, a unos 65 kilómetros al suroeste de Madrid, el 28 de julio de 2026 — Miguel Riopa / AFP

España levantó este martes las órdenes de evacuación en 13 localidades, mientras que Francia registró más de una decena de rebrotes de las llamas, en horas críticas para contener incendios forestales de proporciones históricas antes de una nueva ola de calor.

Días de angustia dieron paso a un optimismo moderado en las últimas horas en ambos países, que suman más de 120.000 hectáreas quemadas en estos fuegos, cientos de casas destruidas y cientos de miles de habitantes y turistas desalojados.

El Gobierno español mantiene desde la semana pasada la emergencia nacional por los fuegos en la región de Madrid, las provincias aledañas de Ávila y Toledo y en Castellón, en el este del país. El incendio de Ávila es el peor de la historia reciente del país.

En Pelayos de la Presa, a unos 55 km al oeste de la capital, los días más duros del "monstruo", como los llama el alcalde, fueron jueves y viernes. Sin embargo, el humo, los confinamientos y el riesgo de reactivación persisten.

"Hemos estado en guerra contra el fuego y ahora tenemos alrededor una zona de guerra. (...) Ha sido un monstruo que nos ha pasado encima", declaró a la AFP Antonio Sin.

El Ministerio del Interior levantó este martes la orden de evacuación en 13 localidades de Madrid y Ávila, a partir de las 17H00 locales (15H00 GMT).

En la localidad de Navas del Rey, al oeste de Madrid y cuyos habitantes pudieron regresar a sus hogares, periodistas de la AFP vieron zonas calcinadas, así como autos quemados, con los neumáticos y los asientos reducidos a ceniza.

"La casa se ha salvado. Todo lo demás se puede reconstruir, volver a plantar, y lo más importante es que nosotros y toda la familia está viva", afirmó Fernando Bolaños, de 68 años.

"Ha sido una incertidumbre que no se la deseo a nadie", declaró María Paz, de 62 años.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, afirmó que España enfrenta "unas horas críticas", antes de un aumento de las temperaturas, acompañado de viento y brisas que podrían avivar de nuevo las brasas.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, consideró este martes que el país empieza a ver la luz al "final del túnel", aunque quedan "horas especialmente complejas" por delante.

Algunos evacuados que regresaron encontraron sus terrenos reducidos a cenizas.

"Hemos perdido todo", declaró a la AFP María Ángeles Cañete, de 54 años, dueña junto con su esposo del camping Pantano del Burguillo, en Ávila, y de otro cercano.

En Francia, el megaincendio que arrasó 42.000 hectáreas (unas dos veces la ciudad de Buenos Aires) en el suroeste, cerca de Burdeos, "sigue estabilizado" a pesar de haberse registrado "14 reavivamientos del fuego" este martes, según las autoridades locales.

Durante la jornada otras 4.000 personas de alojamientos turísticos de Lacanau, que engrosan la lista de 220.000 evacuados desde el 22 de julio por este incendio, el peor desde 1949.

Desde enero ardieron 92.000 hectáreas en el país, un récord en 20 años, según datos satelitales del sistema europeo EFFIS. Para España, la cifra se eleva a 207.000 hectáreas desde comienzos de año, muy cerca del máximo histórico.

En ambos casos, los fuegos son consecuencia de la mayor inflamabilidad de los bosques y la vegetación por la sequía y a las olas de calor excepcionales que se suceden desde junio, fruto del cambio climático.

"La alarma climática suena con fuerza, desde todas las direcciones", declaró el jefe de ONU Clima, Simon Stiell.

En Arès, a 30 km de Burdeos, Jérôme Elies, al frente de un negocio de alquiler de bicicletas, hace cuentas y las perspectivas son sombrías.

"Creo que estoy aproximadamente a 25.000 euros de pérdidas", lamenta.

El fuego se detuvo a cincuenta metros del establecimiento pero los turistas han hecho las maletas y las cancelaciones se suceden.

En Biscarosse, una localidad más al sur donde el fuego destruyó unos 200 edificios, los vecinos que regresaron el martes se debaten entre la consternación y el alivio.

Tras "tres días dignos de escenas de guerra", "todo el mundo está contento de volver a abrir", afirmó Célina Serveau, una panadera.

Sin embargo, Michael Elicegui se mostró más pesimista. "Creo que esto aún no ha terminado".

El presidente francés, Emmanuel Macron, reconoció el lunes que "las próximas semanas serán duras".

La oposición critica su balance en materia de seguridad civil a tan sólo unos meses de elecciones, previstas en abril y en las que la extrema derecha parte como favorita en los sondeos.

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